Viaje a Veracruz

Agenda

Jueves 21 de agosto: 

Viernes 22 de agosto: 

Sábado 23 de agosto: 

  • Visita a Las Cañadas – Bosque de niebla, Rancho Las Cañadas

Ejido La Libertad CONAFOR 

Durante nuestro tercer viaje de estudio a Veracruz, el 21 de agosto de 2025, visitamos el Ejido La Libertad en colaboración con personal de CONAFOR Veracruz. Estuvimos acompañados por Sergio Quiñónez, Héctor Velazco y Deibi Mota (CONAFOR Veracruz), así como por el comisariado ejidal Enrique Córdova. La visita consistió en recorridos guiados por áreas de aprovechamiento y regeneración, donde dialogamos directamente con ejidatarios y técnicos forestales sobre prácticas de manejo, tratamientos silvícolas y desafíos administrativos actuales.

El ejido se ubica a aproximadamente 2,700 metros sobre el nivel del mar, dentro del Eje Neovolcánico Transversal, lo que explica el predominio de bosques de coníferas sobre suelos de origen volcánico. Destaca particularmente el Pinus greggii (ocote), especie adaptada a altiplanos y laderas montañosas suaves. El bosque alberga fauna como coyotes, linces y águilas, lo que refleja una biodiversidad significativa.

Durante el recorrido aprendimos cómo se marcan y seleccionan los árboles para el aprovechamiento, clasificándolos como dominantes, codominantes, suprimidos o muertos. Observamos prácticas de aclareo y otros tratamientos silvícolas orientados a redistribuir la competencia y promover el crecimiento de los individuos más vigorosos. La regeneración puede ocurrir de forma natural (en ciclos de 2 a 3 años) o inducirse mediante reforestación.

Un aspecto central de la visita fue la explicación sobre la función simbiótica de los hongos micorrízicos en los bosques de pino, esenciales para la absorción de nutrientes y la salud integral del ecosistema. También se destacó la importancia de mantener aproximadamente 20 cm de materia orgánica en el suelo forestal; los incendios, cuando ocurren bajo condiciones controladas o de baja intensidad natural, contribuyen a la mineralización de este material orgánico. El fuego forma parte de la dinámica ecológica de los bosques de coníferas, aunque requiere monitoreo y redes comunitarias de prevención y combate.

El ejido maneja 560 hectáreas y actualmente se encuentra en su quinto ciclo de aprovechamiento. Las rotaciones están establecidas en 50 años, con sub-rotaciones de 10 años. El predio se divide en diez secciones, de las cuales se aprovecha una cada año. Este año se proyecta intervenir 36 hectáreas, con un volumen estimado de 2,000 m³. La tasa promedio de crecimiento es de 8 a 10 m³ por hectárea.

La madera aprovechada se clasifica de la siguiente manera:

  • Troza comercial (25 cm de diámetro en la punta y 40 cm en la base), con precios aproximados de $2,000–$2,500 MXN por m³.
  • Morillo (menos de 25 cm de diámetro en la punta), con un valor de entre $1,500 y $1,700 MXN, o hasta 30% menos si el diámetro es de 15 cm.

La estimación del volumen por troza (aproximadamente 1.62 m³ por árbol en promedio) se calcula mediante fórmulas trigonométricas, reconociendo que los resultados son aproximaciones. El pino se utiliza principalmente como leña debido a su alta intensidad calorífica —incluso para forjar metal—, pero no para la producción de carbón vegetal.

También conocimos productos forestales desarrollados por mujeres del ejido, lo que evidencia procesos de diversificación económica e inclusión de género dentro de la cadena de valor.

Un desafío significativo es el retraso en la emisión de las remisiones forestales, documento necesario para certificar el origen legal de la madera durante su transporte y evitar sanciones. Mientras que anteriormente el trámite tomaba entre 20 días y un mes, ahora tarda de 2 a 3 meses. Sin este documento no puede iniciarse el aprovechamiento, ya que dejar las trozas en el bosque implica riesgos de robo y complicaciones legales. Los ejidatarios describieron esta situación como una carga burocrática creciente.

Esta visita fortaleció nuestra comprensión sobre la articulación entre el conocimiento técnico institucional (CONAFOR) y el conocimiento comunitario, la importancia de tratamientos silvícolas adaptativos en bosques de coníferas de alta montaña, el papel ecológico del fuego y las micorrizas en la salud forestal, así como las tensiones entre sostenibilidad técnica y obstáculos administrativos.

Este caso abre nuevas líneas de investigación sobre el impacto económico de los retrasos administrativos en las comunidades forestales, el papel del fuego en la resiliencia ecológica de los bosques templados mexicanos y la incorporación de las mujeres en las cadenas de valor forestales comunitarias.

Productos forestales hechos por mujeres mexicanas. Ejido La Libertad: https://platfor.cnf.gob.mx/productos-de-mujer

Visita a ejido La Libertad. Fotografías: La Liga de la Madera.

Ejido Las Vigas de Ramírez

Asimismo, durante nuestro tercer viaje de investigación al estado de Veracruz, el 21 de agosto de 2025, realizamos una visita de campo al Ejido Las Vigas de Ramírez con el objetivo de analizar un modelo consolidado de manejo forestal comunitario en bosques templados.

El ejido cuenta con aproximadamente 4,444 hectáreas, de las cuales alrededor de 2,000 hectáreas son forestales, y 1,887 hectáreas se encuentran actualmente bajo manejo. Parte del territorio colinda con áreas naturales protegidas y un parque nacional, lo que influye en la planificación del uso del suelo.

Está conformado por 412 ejidatarios, y cada uno recibe en promedio aproximadamente $30,000 MXN anuales derivados de las actividades forestales. Esta cifra es relevante para nuestro análisis, ya que permite evaluar el impacto económico directo del manejo forestal comunitario en el bienestar local. El ejido tiene raíces históricas en los procesos de reforma agraria y dotación de tierras, lo que enmarca su actual estructura de tenencia social de la tierra.

El volumen autorizado de aprovechamiento es de 230,468 m³, con una producción anual aproximada de 20,000 m³. De este total, entre 15,000 y 16,000 m³ corresponden a madera en rollo.

El ejido aplica el Método de Desarrollo Silvícola (MDS), también conocido como método mexicano de desarrollo silvícola. Este sistema se basa en intervenciones planificadas que incluyen:

  • Aclareos para regular la densidad del rodal.
  • Cortas de regeneración.
  • Apertura del dosel para permitir la entrada de luz natural y promover la regeneración en ciclos de 10 años.
  • Liberación de árboles padre (individuos dominantes de buena calidad genética que favorecen la regeneración natural).

Concluimos que el Ejido Las Vigas de Ramírez representa un ejemplo sólido de silvicultura comunitaria institucionalizada, con la capacidad técnica y organizativa para sostener altos volúmenes de producción manteniendo principios de regeneración forestal.

Este caso plantea nuevas preguntas de investigación sobre la sostenibilidad de largo plazo del Método de Desarrollo Silvícola en contextos de producción de alta intensidad, el análisis comparativo entre ejidos con distintos niveles de productividad por hectárea y la relación entre la distribución de utilidades y la cohesión comunitaria.

INECOL 

El 21 de agosto de 2025, durante nuestro tercer viaje de investigación a Veracruz, visitamos el Instituto de Ecología, A.C. (INECOL), donde fuimos recibidos por el Dr. Raymundo Dávalos, investigador de la Red de Ambiente y Sustentabilidad. Durante la sesión académica, el Dr. Dávalos compartió su trabajo sobre manejo y conservación forestal, así como los desafíos técnicos asociados al uso estructural de la madera en México. Asimismo, la Mtra. Karina Flores, candidata doctoral, presentó su investigación sobre vigas laminadas de madera y los procesos experimentales realizados en laboratorio. Finalmente, visitamos el horno solar experimental, donde comprendimos la importancia crítica del secado para garantizar la resistencia mecánica, la estabilidad dimensional y el desempeño estructural de la madera.

Nuestra visita a INECOL estuvo directamente vinculada con nuestro interés en comprender la relación entre manejo forestal, calidad de la madera y normatividad técnica. En particular, analizamos cómo los estudios científicos sobre propiedades mecánicas influyen en el desarrollo de reglamentos de construcción y estándares de calidad.

Aprendimos que las pruebas mecánicas de la madera son fundamentales para la elaboración de normas técnicas. Sin embargo, existen diferencias regionales y temporales significativas. La información generada hace 50 o 100 años ya no es completamente aplicable, ya que los estudios anteriores se realizaron en bosques primarios (de primera generación), mientras que las pruebas actuales se llevan a cabo principalmente en bosques secundarios, cuyos patrones de crecimiento y propiedades estructurales son distintos.

Actualmente, en México existe únicamente una norma técnica complementaria aplicada formalmente en la Ciudad de México, lo que evidencia la necesidad de desarrollar marcos regulatorios adaptados a las condiciones ecológicas y productivas de cada estado. Aunque parte del fundamento normativo se tomó de estándares canadienses, las diferencias en clima, especies y condiciones de crecimiento impiden su aplicación uniforme en todo el país.

A nivel nacional, diversas organizaciones participan en el desarrollo de normas, entre ellas el ONNCCE (Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación). El proceso normativo implica la elaboración de un proyecto de norma, su sometimiento a consulta pública durante 60 días y la incorporación de observaciones técnicas antes de su aprobación final. Aproximadamente el 80% de los análisis técnicos se centran en la deformación y el comportamiento estructural de la madera, generando documentos técnicos específicos por región.

Un hallazgo central fue comprender que la madera no es un material uniforme: su calidad depende de múltiples variables, como la edad, densidad, contenido de humedad, condiciones del sitio y manejo silvícola. La norma técnica establece valores mínimos de resistencia; sin embargo, las pruebas actuales buscan alcanzar hasta un 23% por encima de los requisitos mínimos, elevando los estándares de seguridad estructural.

Nuestra visita a INECOL amplió nuestra comprensión sobre la conexión entre investigación científica y regulación técnica, la necesidad de actualizar normas conforme cambian las condiciones forestales (de bosques primarios a secundarios), la importancia del secado adecuado para garantizar la resistencia estructural y el papel estratégico de la normalización para fortalecer la competitividad del sector forestal mexicano, especialmente en un contexto donde México importa miles de millones de dólares en productos forestales.

Concluimos que fortalecer normas técnicas regionalizadas basadas en investigación actual es clave para promover el uso estructural de la madera nacional, reducir la dependencia de importaciones y generar mayor valor agregado en el sector forestal.

Visita al INECOL. Fotografías: La Liga de la Madera.

La Metropolitana Xocotla

Como parte de nuestro recorrido de investigación en Veracruz, el 22 de agosto visitamos el Taller La Metropolitana en Xocotla, donde fuimos recibidos con una comida comunitaria que reflejó el sentido de cohesión y pertenencia que caracteriza su proyecto. Más que una visita técnica convencional, esta experiencia nos permitió comprender cómo la artesanía, el diseño y la producción artesanal pueden convertirse en motores de transformación social y económica.

Nuestra visita se centró en analizar el papel del diseño y la transformación de la madera como el eslabón final de la cadena de valor forestal. Después de estudiar el manejo forestal comunitario, la normatividad técnica y los procesos industriales, nos interesaba entender cómo la madera adquiere valor agregado a través del diseño, la arquitectura y la creación de objetos.

En La Metropolitana Xocotla observamos cómo la madera deja de ser únicamente materia prima para convertirse en mobiliario, elementos arquitectónicos y piezas funcionales que conectan el bosque con nuestros entornos construidos. El taller representa un modelo en el que el conocimiento técnico, la creatividad y el trabajo colectivo generan oportunidades económicas dentro de la comunidad.

Una de las lecciones clave fue comprender que la transformación local de la madera permite incrementar el valor agregado de los recursos forestales, generar empleo especializado dentro de la comunidad, reducir la dependencia de intermediarios externos y fortalecer la identidad territorial a través del diseño.

La experiencia también demostró cómo la artesanía puede convertirse en una herramienta para reconstruir el tejido social, al ofrecer alternativas productivas que dignifican el trabajo manual y fomentan la colaboración comunitaria. La cadena de valor no termina en el aserradero: el diseño y la manufactura son espacios estratégicos para capturar mayores beneficios económicos y culturales.

Este caso muestra que el desarrollo forestal sostenible requiere integrar manejo, regulación, transformación industrial y diseño, articulando a los actores locales en cada etapa del proceso.

La visita plantea nuevas preguntas de investigación: ¿Cómo pueden replicarse los modelos de talleres comunitarios en otras regiones forestales? ¿Qué impacto tiene el diseño local en la distribución de ingresos dentro de la comunidad? ¿Cómo influye la capacitación técnica en la decisión de los jóvenes de permanecer en los territorios rurales? ¿Qué estrategias permiten a los talleres comunitarios vincularse con mercados nacionales e internacionales sin perder autonomía local?

Visita a Taller La Metropolitana en Xocotla. Fotografía: La Liga de la Madera.

Las Cañadas Bosque de Niebla

Concluimos nuestro viaje a Veracruz el 23 de agosto de 2025 con una visita a Las Cañadas – Bosque de Niebla, guiada por Ricardo Romero. Esta experiencia nos permitió analizar un modelo integral de restauración ecológica, organización cooperativa y producción regenerativa en uno de los ecosistemas más vulnerables de México: el bosque mesófilo de montaña.

Desde 1995, el proyecto ha restaurado 306 hectáreas que anteriormente estaban destinadas a la ganadería extensiva. En 1998 se estableció la primera servidumbre ecológica en México —una restricción de uso del suelo por 99 años independiente del propietario— y en 2006 se constituyó legalmente la cooperativa. Actualmente conserva 260 hectáreas de bosque de niebla y se ha consolidado como uno de los principales centros de agroecología y permacultura del país.

Las Cañadas se ubica en Huatusco, Veracruz, a 1,300 metros sobre el nivel del mar, con clima subtropical húmedo, temperatura promedio de 18°C y precipitación anual de 1,950 mm. El ecosistema corresponde a bosque mesófilo de montaña, caracterizado por humedad constante, múltiples estratos arbóreos, helechos arborescentes, epífitas y alta capacidad de captación de agua.

De acuerdo con estudios realizados por el Instituto de Ecología, A.C. y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, el bosque mesófilo del centro de Veracruz es uno de los ecosistemas más biodiversos y, al mismo tiempo, de los más amenazados por la fragmentación y el cambio climático (Williams-Linera, 2012).

El suelo es predominantemente arenoso y dependiente de lluvias constantes. Entre las especies emblemáticas se encuentra Quercus insignis, árbol icónico del sitio.

Las Cañadas opera como cooperativa de producción desde 2006, integrada por 24 socios y 37 colaboradores. La tierra se mantiene en propiedad colectiva y no puede subdividirse, en contraste con modelos de propiedad privada.

Su visión es consolidar una comunidad cooperativa que implemente y comparta formas alternativas de vivir y producir orientadas a la regeneración territorial y al cuidado de las personas. Su misión integra agroecología, bioconstrucción, ecotecnias, educación y economía social, combinando producción con aprendizaje intergeneracional.

Entre 1987 y 1995 el predio fue utilizado para ganadería extensiva. En 1995 se retiró el ganado y comenzó un proceso de restauración con la plantación de 50,000 árboles (nogales, liquidámbares y encinos). Entre 1996 y 2007 se promovió el ecoturismo y, hasta 2007, se desarrolló producción orgánica para el mercado nacional.

Una lección clave fue que la diversidad excesiva en la reforestación inicial no generó madera comercialmente viable, lo que llevó a replantear las estrategias productivas y a una reflexión crítica sobre el concepto de desarrollo sostenible. La experiencia combinó restauración activa y pasiva, además de adoptar herramientas innovadoras de tenencia de la tierra y mecanismos de certificación de aportaciones.

El proyecto integra múltiples divisiones:

Forestal y conservación

  • 260 hectáreas de conservación de bosque de niebla
  • Módulo forestal enfocado en leña
  • 6 hectáreas de bambú
  • Taller de carpintería (actualmente inactivo)

Agricultura y agroforestería

  • Huerto biointensivo (500 m²)
  • Huerto agroforestal (500 m²)
  • Bosque comestible (10,000 m²)
  • Agroforestería de shiitake (700 troncos)
  • Sistema agroforestal de macadamia (280 árboles)
  • Cultivos anuales de maíz y frijol, con retorno de nutrientes al suelo mediante compostaje
  • Diversificación con tubérculos subutilizados (Dioscorea, arracacha, malanga, yuca, yacón, entre otros)

Ganadería regenerativa

  • 18 hectáreas para producción lechera y engorda
  • Tracción animal (“La Kassine”)
  • 150 gallinas
  • 13 colmenas de abejas nativas

Café y educación

  • Escuela-finca de café con diseño de beneficio húmedo y seco
  • Escuela primaria y secundaria
  • Programas educativos y cursos

Semillas y propagación

  • Casa de semillas
  • Vivero agroforestal
  • Biofábrica

Además, desarrollan proyectos comunitarios como baños secos, iniciativas de equidad de género, bioconstrucción y ecotecnias.

La visita demostró que Las Cañadas no es únicamente un proyecto de conservación, sino un modelo territorial integrado que articula restauración ecológica, economía cooperativa, educación y regeneración productiva.

Entre los principales hallazgos destacan la viabilidad de la restauración a largo plazo en ecosistemas altamente degradados, el papel estratégico de mecanismos legales como las servidumbres ecológicas y la importancia de la organización cooperativa para sostener procesos regenerativos. Concluimos que el caso de Las Cañadas demuestra que la sostenibilidad no depende únicamente de técnicas productivas, sino también de transformaciones culturales y organizativas profundas.

Presentación: https://mega.nz/file/OyBSjBID#xTvHBs8SQ0EyGXhPUKcFWX3GLg96qtpRvFf8B_Pxmm0 

(Williams-Linera, G. 2012. El bosque de niebla del centro de Veracruz: ecología, historia y destino en tiempos de fragmentación y cambio climático. CONABIO – INECOL). http://www1.inecol.edu.mx/inecol/imagenesvolatiles/bosque_de_niebla.pdf

Visita a Las Cañadas Bosque de Niebla. Fotografías: La Liga de la Madera.