
M3 de Madera por casa. Fuente: XXX Gráfica: La Liga de la Madera
Tras realizar algunos cálculos, llegamos a la siguiente conclusión: para construir una vivienda de 70 m² se necesitan 13.21 m³ de madera… no parece mucho, pero si a este dato le sumamos el crecimiento de la población y su creciente demanda de vivienda, ¡el resultado se dispara! Hoy en día, se estima que necesitaríamos casi 4 millones de metros cúbicos de madera (3,986,383 m³) para cubrir las necesidades habitacionales del país.

Madera Requerida para Vivienda (2024). Fuente: XXX Gráfica: La Liga de la Madera

Vivienda requerida según crecimiento poblacional 2020-2050. Fuente: UN-World Population Prospects 2024 – Medium Projection, INEGI. Gráfica: La Liga de la Madera
Este análisis nos revela una oportunidad importante para aprovechar los recursos forestales de forma sostenible. Si reducimos el uso de la madera como combustible, los bosques podrían cubrir la demanda del sector de la construcción sin comprometer su biomasa actual.

Producción de Madera Industrial y Aserrada en México. Fuente: FAOSTAT, Forestry Production and Trade. Gráfica: La Liga de la Madera

Consumo de Leña a Nivel de Estado. Fuente: CONABIO, Ghilardi A. Gráfica: La Liga de la Madera
Esto no solo impulsaría un modelo de vivienda más ecológico, sino que también fortalecería la gestión responsable de los recursos forestales y contribuiría a mitigar el cambio climático.
Surge entonces LA PREGUNTA: ¿es mejor que el árbol permanezca en el bosque o que forme parte de un edificio?
De acuerdo con Werner Sobek, el uso de madera en la construcción no es completamente neutro en carbono. Aunque este material almacena carbono durante su vida útil, también genera emisiones en distintas etapas de su ciclo: desde los residuos que quedan en el bosque tras la tala hasta el fi nal de su vida como material. Sin embargo, cuando se gestiona de manera adecuada —por ejemplo, mediante la reforestación y la reutilización de la madera— puede representar una alternativa más sostenible frente a materiales con huellas de carbono drásticamente mayores, como el concreto o el acero.
Al talar un árbol, aproximadamente la mitad de su biomasa permanece en el bosque, donde se descompone y libera carbono. La otra mitad se transforma en productos, como columnas o vigas, que almacenan carbono durante su vida útil (unos 60 años). Al fi nalizar ese ciclo, la madera se quema o se descompone, liberando nuevamente el carbono acumulado. Este proceso nos muestra cómo la madera puede ser una opción sostenible cuando su aprovechamiento se gestiona responsablemente.